Mi hijo y mi…
Había formularios de consentimiento, informes de laboratorio, inventarios de donantes y autorizaciones escritas a mano.
Entonces lo vi.
El código de donante original asignado a mi tratamiento había sido tachado.
Junto a él, había escrito otro código con tinta azul, aprobado por el director de la clínica.
Adjunto había una solicitud escrita a mano y firmada por mi padre.
El documento explicaba que ambas parejas habían sido inicialmente emparejadas con donantes diferentes.
Mi padre había solicitado personalmente que la clínica los sustituyera por un donante en particular.
Había seleccionado a un hombre cuya familia materna portaba una rara marca hereditaria en forma de media luna que solía aparecer detrás de la oreja izquierda o cerca del cuero cabelludo.
Ese rasgo también existía en la familia de mi padre.
Había elegido deliberadamente a ese donante para que sus futuros nietos presentaran rasgos físicos familiares.
Quería que parecieran nuestros.
Mi padre no se había limitado a ocultar la verdad.
Él lo había diseñado.
